La serpiente de cascabel fue uno de los tres animales que Itzamná escogió para el Mayab. Hacía música con sus cascabeles, llenando de canto las noches del Mayab.

Cuando los chilames anunciaron la conquista, la serpiente de cascabel abandonó su música y se preparó para luchar contra los invasores. En la profecía, su señal es que un día volverá a hacer música con sus cascabeles.