Entre los guerreros aztecas había un rival de Popocatépetl que también quería casarse con la princesa Iztaccíhuatl. Por celos, regresó en secreto a Tenochtitlan antes de que terminara la guerra y les contó al emperador y a la princesa una gran mentira: que Popocatépetl había muerto en batalla. Su mentira causó la muerte de la princesa y provocó el final trágico de la leyenda.