Tribunal de la Acordada
El Tribunal de la Acordada se creó en 1719 en la Nueva España para combatir el bandolerismo y los asaltos en los caminos. Sus jueces recorrían el territorio y podían perseguir, juzgar y castigar a los delincuentes en el mismo lugar, una justicia rápida que lo hizo muy temido.
Su nombre viene del «acuerdo» de la Real Audiencia que lo autorizó. No debe confundirse con el Tribunal del Santo Oficio (la Inquisición), que juzgaba delitos religiosos.