Grano de cacao
En la Mesoamérica prehispánica, los granos de cacao funcionaban como una forma de moneda: en los mercados o tianguis las mercancías podían valuarse y pagarse en granos. El cacao también se preparaba como una bebida muy apreciada, reservada en gran medida a nobles y guerreros entre pueblos como los mexicas y los mayas.
Las monedas acuñadas llegaron con los españoles; antes de la conquista, el comercio se basaba en el trueque y en bienes de valor ampliamente aceptados como el cacao.