Estandarte de la Virgen de Guadalupe
Poco después de iniciar el levantamiento en septiembre de 1810, Hidalgo tomó del santuario de Atotonilco un estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe y lo convirtió en la bandera de los insurgentes. La Guadalupana era venerada por igual por indígenas, mestizos y criollos, lo que dio al movimiento un amplio arraigo popular.
El bando realista, en cambio, se agrupó en torno a la Virgen de los Remedios, un contraste útil de recordar.